El hombre sin atributos (seudónimo de Carmen Navarrete Muñoz)

  • ¿Te corto mucho? –pregunta el peluquero–.
  • Así un poco como a capas –dice Elisabeth–. Me lo voy a dejar largo.
  • ¿Que te lo vas a dejar largo?
  • Sí –responde ella–.
  • Pues te va a llevar un tiempo.
  • En dos años está otra vez largo.
  • Sí, en dos años sí. –Juntos miran en el espejo, él con la cabeza un poco inclinada hacia un lado–. ¿Y el médico qué dice?
  • Que tengo que compartirlo con alguien.
  • ¿Y le haces caso?
  • Me cuesta mucho.
  • ¿Sí?
  • Sí.
  • Te lo voy a lavar primero.
  • Me lo acabo de lavar.
  • Pero ¿por qué te lo lavas antes de venir?
  • Qué tonta ¿verdad?
  • Pero si es ya sabes hay que mojarlo de todas maneras… –El peluquero le acerca el lavabo a la nuca–. ¿Y la empresa qué tal anda?.
  • Pues un montón de trabajo. La feria de arte de Ámsterdam empieza el fin de semana que viene.
  • ¿Y lo aguantas?
  • Ahora no ¿eh?
  • No, claro. Ahora no.
  • Me dan temblores.
  • Sí, ya lo he visto.
  • Si no, sí que podría. –El peluquero abre el grifo.
  • ¿Está muy caliente?
  • – Ella siempre contesta que no–.
  • Pero todavía estás en tratamiento ¿no?
  • Ahora no. – El grifo se cierra y el agua le chorrea por el cuello–.
  • ¿Han dejado el tratamiento?
  • Ahora no. Eso es todo.
  • Claro, ahora no. –El bote de champú está casi vacío.
  • Va a llegar justito. –El peluquero, que está detrás de ella, le masajea la cabeza. – ¿Y no te dan un pronóstico?
  • ¿Qué van a decir?
  • No, claro.
  • ¿Se me está cayendo mucho?
  • Pues no sabría decirte.
  • Puede durar semanas, meses. Esa es la cosa.
  • Pero años no ¿verdad?
  • No; años, no.
  • ¿Y Coco ya lo sabe?
  • Sí.
  • ¿Y qué dice?
  • Le ha caído muy mal, claro.
  • Es natural. –Él abre el grifo otra vez y le aclara el pelo.
  • Qué grandota está ¿eh?
  • Veintitrés añitos que tiene ya.
  • No, si digo grandota, fuerte; vamos, gorda.
  • Sí, bueno, sigue creciendo.
  • Y tanto.
  • La verdad es que si estás gorda es mejor no llevar el pelo tan corto.
  • Eso le dije yo también pero a ella le gusta corto.
  • Sí pero tan corto.
  • Bueno, a lo mejor no tan corto. –El peluquero coge una toalla y le empieza a secar el pelo.
  • ¿Por qué en las peluquerías siempre te cortan más de lo que les dices?
  • Pues porque si no, te da la sensación de que no has hecho nada.
  • Ah, claro.
  • A ver, ponte derecha. ¿Y Wilbert ya lo sabe?
  • No sé. Se lo dirá Coco, me imagino. Por aquí ya no viene tampoco, ¿no?
  • ¡Huy no, desde hace mucho! Antes lo veía de vez en cuando en el bar de aquí al lado pero de eso hace ya años.
  • Es que ya no bebe. –dice Elisabeth.
  • Y todo por la chica esa ¿eh?
  • Sí.
  • Igual mejor así.
  • Qué sé yo. –dice ella encogiéndose de hombros.
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s